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Abr 10

Científicos se preparan para la tormenta solar perfecta

Científicos se preparan para la tormenta solar perfecta

No es la primera vez que lo advierten. Una tormenta solar geomagnética muy poderosa puede dañar los satélites de comunicaciones, noquear los sistemas GPS, cerrar el tráfico aéreo y apagar las luces, computadoras y teléfonos en millones de hogares durante días, meses o incluso años. Puede parecer un escenario de pánico de ciencia ficción, pero los científicos espaciales, corporaciones globales de seguros y agencias gubernamentales estadounidense, desde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de la NASA a la Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP) de la Casa Blanca, se lo toman en serio. Dicen que es un evento «de baja probabilidad pero de alto impacto» que debe ser afrontado desde varios frentes: la investigación, la prevención y una estrategia de mitigación. Por si ocurre..

En una reciente conferencia en Washington, en la que se reunieron especialistas en meteorología espacial de distintos ámbitos, Louis Lanzerotti, investigador en el Centro de NJIT para la Investigación Solar-Terrestre, resumió las implicaciones de una tormenta solar masiva para una sociedad como la actual tecnológica e hiper-conectada: «Desde el desarrollo del telégrafo eléctrico en la década de 1840, los procesos del clima espacial han afectado al diseño, implementación y operación de muchos sistemas de ingeniería, en un primer momento en la Tierra y ahora en el espacio», señaló Lanzerotti. «A medida que la complejidad de tales sistemas aumenta, por la invención y despliegue de nuevas tecnologías, y que los seres humanos se han aventurado más allá de la superficie de la Tierra, tanto los sistemas construidos por el hombre como la propia humanidad se vuelven más susceptibles a los efectos del entorno espacial de la Tierra».

Además de la interrupción de las comunicaciones y las redes de energía, esas poderosas explosiones de radiación electromagnética, partículas energéticas y plasma magnetizado, tienen el potencial de corroer las tuberías de agua y alcantarillado, borrar los datos históricos almacenados en la memoria de los ordenadores, socavar las operaciones militares y de seguridad, y hacer daño a los astronautas que viajan en el espacio.

 Por este motivo, los investigadores han insistido en la creciente urgencia de reforzar tanto la investigación científica básica como el desarrollo de aplicaciones prácticas. «Una vez que los sistemas empiezan a fallar, (los cortes) pueden multiplicarse en cascada de maneras que ni siquiera podemos concebir», señaló Daniel Baker, director del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado-Boulder.

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