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May 13

La NASA explora por primera vez la colisión entre los campos magnéticos de la Tierra y el Sol

El campo magnético terrestre es tan esencial para la vida como el aire, el agua o la luz solar porque nos protege de la radiación dañina del espacio. Cuando interacciona con el del Sol, las líneas de fuerza se rompen y se reconectan dando como resultado una explosión que libera energía, protones y electrones. Se la conoce como reconexión magnética y es responsable de las auroras boreales y de las tormentas geomagnéticas que interrumpen las comunicaciones sobre la superficie terrestre y con los satélites. Aunque ya había sido estudiada con anterioridad, ahora la NASA ha sido capaz de observar por primera vez el movimiento de esos electrones.

“Imagine dos trenes que se acercan por vías separadas hasta que, en el último minuto, pasan a circular por la misma. Cada vía representa una línea de fuerza de cada uno de los dos campos magnéticos que interaccionan, mientras que el cambio de vías es el evento de reconexión”, ejemplifica James Drake, profesor de Física en la Universidad de Maryland. Al igual que sucede con los trenes, la colisión libera energía al exterior.

En marzo de 2015, la NASA lanzó cuatro naves espaciales idénticas que vuelan en formación de pirámide en la frontera en la que el campo de la Tierra colisiona con el del Sol. Forman parte de la misión Sistema Multiescala Magnetosférico (MMS) y, después de 4.000 viajes por esta zona, por fin atravesaron una reconexión magnética el pasado 16 de octubre.

“Fue todo un éxito”, afirma Roy Torbert, investigador principal adjunto de la MMS y director del departamento de Tierra, Océanos y Espacio del Instituto de Investigación del Suroeste de la Universidad New Hampshire, que ha liderado el estudio en el que también participa, entre otros, el Imperial College de Londres (Reino Unido).
‘Meteorología’ del espacio más precisa

“La información obtenida con la MMS podrá usarse para mejorar nuestros modelos informáticos sobre meteorología del espacio, en particular, para conocer cómo se desencadenan y cómo evolucionan las tormentas geomagnéticas. Llegará un día en que esto permitirá elaborar predicciones más precisas para conocer cuándo van a tener lugar y cómo de severas pueden llegar a ser”, explica a EL MUNDO el doctor Jonathan Eastwood, del Blackett Laboratory del Imperial College.

La misión MMS ha analizado plasmas, es decir, gases calientes ionizados en los que existe aproximadamente el mismo número de cargas positivas que negativas. Los resultados ayudarán a los científicos a entender mejor el comportamiento de los plasmas magnetizados, incluyendo aquellos presentes en los reactores de fusión, la atmósfera solar y la magnetosfera terrestre y la de otros planetas. Sin embargo, no será fácil obtener un beneficio directo. “Desafortunadamente, no podemos usar la reconexión en el espacio como fuente de energía renovable porque, aunque se libera mucha cantidad, ésta se disemina en un área tan grande que es imposible de capturar para que sea útil”, explica Eastwood.

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